Paseo marítimo y puerto de Calpe
Dos kilómetros entre mar, historia y barcos, para vivir el Mediterráneo.
El Paseo arranca junto a la Playa del Arenal-Bol y se estira hasta encontrarse con el Puerto de Calpe, en un recorrido que mezcla mar, gente, ruinas romanas, terrazas animadas y una de las mejores vistas al Peñón de Ifach.
Es un paseo que siempre está vivo. Familias con helado, runners de tarde, pescadores descargando, y turistas parando cada cinco metros a sacar fotos. Y sí, las panorámicas lo justifican, con el mar al frente, el Peñón a un lado y el rumor constante del agua.
Lo que ves por el camino
Baños de la Reina: un yacimiento romano excavado en roca que te recuerda que este mar lleva siglos siendo parte de la vida aquí.
Playa del Arenal-Bol: larga, urbana, perfecta para parar a tomar algo o caminar descalzo si te da el venazo.
Puerto pesquero y náutico: el final del paseo y el principio de otra historia.
En el puerto
El puerto está dividido en dos zonas:
La zona de pescadores, que aún funciona con su propio ritmo y donde puedes ver la lonja en activo.
La zona náutica, con el Real Club Náutico de Calpe como centro de actividad: escuela de vela, remo, snorkel y barcos de todo tipo entrando y saliendo todo el día.
Y si te entra hambre (que lo hará), estás en el sitio perfecto. Hay restaurantes con marisco fresco, arroz del Senyoret y pescado de la bahía servido como toca, sin adornos ni florituras.
Es un paseo que siempre está vivo. Familias con helado, runners de tarde, pescadores descargando, y turistas parando cada cinco metros a sacar fotos. Y sí, las panorámicas lo justifican, con el mar al frente, el Peñón a un lado y el rumor constante del agua.
Lo que ves por el camino
Baños de la Reina: un yacimiento romano excavado en roca que te recuerda que este mar lleva siglos siendo parte de la vida aquí.
Playa del Arenal-Bol: larga, urbana, perfecta para parar a tomar algo o caminar descalzo si te da el venazo.
Puerto pesquero y náutico: el final del paseo y el principio de otra historia.
En el puerto
El puerto está dividido en dos zonas:
La zona de pescadores, que aún funciona con su propio ritmo y donde puedes ver la lonja en activo.
La zona náutica, con el Real Club Náutico de Calpe como centro de actividad: escuela de vela, remo, snorkel y barcos de todo tipo entrando y saliendo todo el día.
Y si te entra hambre (que lo hará), estás en el sitio perfecto. Hay restaurantes con marisco fresco, arroz del Senyoret y pescado de la bahía servido como toca, sin adornos ni florituras.