Casco Antiguo de Calpe
Murallas, calles empinadas, escaleras pintadas y una mezcla de historia y color que se queda contigo.
Puede que llegues a Calpe por el mar o por el Peñón, pero si quieres entender de verdad lo que fue esta tierra, hay que subir un poco y adentrarse en su Casco Antiguo. Aquí no hay ruido de playa, hay piedra, pasado y paredes que aún cuentan historias.
Este núcleo nació para protegerse de los piratas. En el siglo XV, las incursiones otomanas obligaron a la gente a abandonar la costa y levantar murallas en las zonas altas. Aún puedes ver parte de esa defensa en el Forat de la Mar, justo en la Plaza de la Constitución. Un arco entre casas que marca el inicio del recorrido.
Desde ahí, lo ideal es dejarse llevar:
- Pasa por el Torreó de la Peça, una antigua torre defensiva que hoy acoge el Museo del Coleccionismo.
- Baja por la Calle Puchalt, famosa por sus escaleras pintadas con los colores de la bandera.
- Sigue hacia la Calle Mayor, con sus tiendas, su mosaico de escenas cotidianas y murales que te cuentan Calpe sin necesidad de guía.
Si quieres empaparte de historia...
- Museo Arqueológico (Casa de la Senyoreta)
Restos del Bronce, piezas islámicas, herramientas antiguas… Pequeño pero intenso.
Ubicación: Calle Santísimo Cristo
- Museo de Coleccionismo
Dentro del torreón. Obra pública, colecciones privadas y objetos que parecen sacados del desván de alguien con muy buen gusto.
Revisa los horarios antes de ir, que cambian según la temporada.
Para los que buscan una joya escondida
Acércate a la Ermita de San Salvador. Del siglo XVII, de estilo gótico reconstruido con cariño y sin estridencias. No está en las rutas más turísticas, y por eso merece la visita.
Cuando cae la tarde…
Pasea por la calle Gabriel Miró. Aquí el ambiente cambia: terrazas llenas, restaurantes que sacan las mesas al aire libre, mercados artesanales que aparecen en verano al caer el sol y ese murmullo típico de las noches mediterráneas.