Cala dels Testos
Agua turquesa, roca afilada y esa sensación de haber llegado a un rincón que no se parece a ningún otro.
Cala dels Testos no es para todos. Está en Benitachell, pero no la verás desde ninguna carretera ni llegarás por casualidad. Solo se accede a pie, a través de un sendero que termina en un pequeño barranco. Para bajar, hay que usar cuerdas. Literalmente.
Es una cala pequeña, recogida, salvaje, con agua transparente y silencio real. Una vez abajo, lo entiendes: no hay bares, no hay niños corriendo, no hay ruido. Solo piedra, mar y un entorno que no está hecho para las masas.
No hay servicios, ni cobertura, ni caminos fáciles. Pero sí paz, belleza cruda y mar limpio.
Eso sí, si decides ir, hazlo preparado con buen calzado, agua, mochila ligera, escarpines, y mucha atención al bajar. No es técnica, pero requiere agilidad y sentido común.