Cala Advocat
Pequeña, tranquila y con un espigón que convierte el mar en piscina. Ideal para pasar el día sin complicaciones, pero con todo lo necesario.
No es la más grande ni la más conocida, y justo por eso Cala de l’Advocat tiene su encanto. Aquí no vienes a ver y salir corriendo, sino a pasar el rato.
Tiene un espigón de hormigón que le da un aire distinto al resto de calas de Benissa Costa. Además de marcar el paisaje, protege el agua del oleaje y crea una especie de piscina natural con acceso directo al mar gracias a su escalera. Ideal para que los más pequeños entren y salgan sin miedo, y para que tú no te preocupes por nada.
El resto de la cala mezcla arena fina con piedras, y todo está rodeado por el acantilado del Cantalar, que se lanza hacia el mar en la zona conocida como Punta Fosca. Un marco natural que impone, pero sin agobiar.
Las aguas aquí son calmadas y poco profundas, así que el snorkel es casi obligatorio. También se puede practicar vela ligera o surf suave, si pillas buen día. Y si no te apetece moverte mucho, también está bien. Tiene parking, chiringuito, lavapiés y baños. Todo lo justo, sin complicarse.
En verano, no suele estar tan llena como otras, y eso es un regalo.