Playa de La Olla
Una de las favoritas. Y cuando la veas, lo vas a entender.
La playa de La Olla tiene algo que engancha. Puede que sea su forma de estirarse, sin hacerse notar, a lo largo de un kilómetro y medio. O quizá sea porque, desde aquí, ves el Peñón de Ifach, la pequeña Isla de la Olla, y a lo lejos, el perfil del Toix de Calpe y la Illeta, como dibujados sobre el horizonte.
Es una playa de arena y bolos, con aguas tranquilas y fondo claro. Ideal para quienes disfrutan del snorkel o el kayak sin tener que complicarse. También tiene servicio de salvamento y espacio para llegar, plantar toalla y dejar que el día pase.
Pero lo que de verdad le da alma a esta playa es el Castell de l’Olla, el espectáculo pirotécnico que cada verano convierte este rincón en un escenario a cielo abierto. Las luces se lanzan desde el mar y el reflejo en el agua hace que todo parezca un cuadro que dura solo unos minutos.
De día, el plan es mar, roca, agua y calma. De noche, los chiringuitos se animan con cenas que terminan con música o algún evento improvisado. Una mezcla que no necesita escenografía, solo estar ahí.
Es una playa de arena y bolos, con aguas tranquilas y fondo claro. Ideal para quienes disfrutan del snorkel o el kayak sin tener que complicarse. También tiene servicio de salvamento y espacio para llegar, plantar toalla y dejar que el día pase.
Pero lo que de verdad le da alma a esta playa es el Castell de l’Olla, el espectáculo pirotécnico que cada verano convierte este rincón en un escenario a cielo abierto. Las luces se lanzan desde el mar y el reflejo en el agua hace que todo parezca un cuadro que dura solo unos minutos.
De día, el plan es mar, roca, agua y calma. De noche, los chiringuitos se animan con cenas que terminan con música o algún evento improvisado. Una mezcla que no necesita escenografía, solo estar ahí.