Mirador del Puerto de Moraira
Un paseo junto al mar que acaba en una vista que lo dice todo. Un sitio donde el Mediterráneo no necesita filtros.
La costa de Moraira tiene muchos rincones bonitos, pero hay uno que se gana el primer puesto para muchos: el mirador del puerto. Es fácil de encontrar, porque es el final natural del paseo marítimo. Y cuando llegues, entenderás por qué todo el mundo habla de él.
El recorrido empieza en el Puerto Deportivo de Moraira. Ahí ya hay vida, con barcos entrando y saliendo, restaurantes, casas blancas con alma, y ese olor a sal que se te mete en la piel sin pedir permiso. El camino es suave, recién renovado, y va pegado al mar.
Por el camino, puedes parar a mirar cómo se mueven las embarcaciones pequeñas, ver cómo cambia la luz sobre las fachadas y, de fondo, si el día está despejado, admirar el Peñón de Ifach.
Y entonces llegas. El mirador no tiene barandillas doradas ni placas con frases. Solo mar, costa y esa vista panorámica del puerto, las calas cercanas y la bahía de El Portet que parece pintada.
¿Quieres redondear la experiencia? Acaba en la Playa del Portet, baja un rato al agua o reserva mesa en alguno de los restaurantes que sirven arroz como toca, sin prisas y con sabor a mar.