Cala Cap Blanc
Roca pulida por el mar, sonido del mar y lo que no ha sido tocado por nadie. No hay muchas calas como esta, cuando llegues, lo sabrás.
Cala Cap Blanc es una de esas calas donde no hay chiringuitos ni sombrillas. Solo rocas brillantes, moldeadas por el oleaje, y un entorno que se ha mantenido casi intacto.
Aquí se viene a estar, no a hacer. Es un rincón perfecto para quienes buscan desconectar, leer, pensar o simplemente mirar el mar con calma. Las vistas son abiertas, limpias, y el agua… clara como pocas.
El acceso no es complicado, pero justo por eso sorprende que aún conserve ese aire virgen que tan difícil es encontrar en la costa. Naturaleza pura y sin filtro.