La Muralla Roja
Arquitectura geometría, color y mirada fija al mar.
Hay quien llega a Calpe buscando playa, y hay quien viene directamente a ver esto: La Muralla Roja. No es un hotel, ni un museo, es un edificio residencial. Pero no cualquiera. Diseñado por Ricardo Bofill a finales de los 60 y terminado en 1973, este lugar se ha convertido en icono fotográfico, fondo de película, escenario de moda y punto de referencia en la arquitectura contemporánea.
Ubicado en la urbanización La Manzanera, forma parte de una serie de obras firmadas por Bofill en la zona (también está el Edificio Xanadú). Desde fuera, lo que llama la atención son sus colores, rojos, azules, violetas, y la forma en que la construcción juega con la luz, las sombras y los vacíos. Pero cuando te fijas más, ves la geometría pensada, espacio vivo, recorrido interior que no es solo estético, sino funcional.
El diseño está inspirado en torres de adobe del norte de África y fortalezas mediterráneas. Todo se organiza en torno a la cruz griega, separando zonas de servicio de las viviendas y conectando todo con escaleras, pasillos, patios y puentes que se cruzan como en un laberinto, pero sin perder la lógica. El resultado es puro Bofill, con estructura clara, composición radical, pero habitable.
Hoy alberga unas 50 viviendas privadas. Y no, no se puede entrar libremente. Si no te alojas ahí o no tienes invitación, lo mejor es respetar el espacio y verlo desde fuera, sobre todo desde el Mirador de la Cala Manzanera, que tiene una de las mejores perspectivas.