Cala de Llebeig
Una cala con historia, con roca, con agua clara… y el silencio que solo se encuentra lejos de todo.
La Cala de Llebeig es uno de esos rincones que parece que se han quedado en el tiempo. Rodeada de acantilados, sin construcciones modernas, con casitas de pescadores que siguen en pie junto a la orilla. Aquí no hay chiringuitos ni sombrillas. Solo mar y piedra.
Es una cala de piedrecitas y roca, perfecta para parar unas horas o para llegar caminando desde la ruta que conecta con Cala Moraig. El camino no es difícil, pero tiene su encanto, con tramos junto al acantilado, vistas abiertas y la recompensa al final.
Una vez en la cala, lo tienes claro, el agua limpia, fondo visible, ideal para snorkel o buceo suave. Es el tipo de sitio donde puedes pasar una mañana entera con lo justo, una toalla, agua, algo de comida, y nadie más cerca.