Sierra de Bèrnia
Una muralla natural que se recorre a pie, se trepa con ganas y te regala vistas de esas que no se olvidan.
Si te gusta caminar con propósito, Bèrnia es tu sitio. Esta sierra, que parece plantada ahí a propósito para dividir mar e interior, es una de las rutas más completas (y sorprendentes) que puedes hacer en la zona.
Hay dos formas de tomárselo:
- Una opción más ligera, unas 2 horas hasta el Forat, una cueva-túnel que atraviesa la montaña y te deja en un balcón natural con vistas al Mediterráneo.
- O la ruta circular completa (unas 4 horas), que sube, rodea y baja de nuevo por el otro lado, cerrando el círculo.
El camino no es complicado, aunque tiene sus subidas. Apto para familias con buen calzado y ganas de explorar. Entre pinos, roca y silencio, todo el recorrido respira autenticidad.
El Forat y más allá
El Forat de Bèrnia es una grieta natural en la roca. La cruzas agachado y sales al otro lado de la montaña con el mar esperándote. En el camino verás pinturas prehistóricas, vistas de locura y, si sigues, el Fuerte de Bèrnia, que es una fortificación del siglo XVI construida por orden de Felipe II. Hoy queda en ruinas, pero sigue imponiendo. Sus arcos en forma de acueducto y la panorámica desde los 803 metros merecen el esfuerzo.
Si te va la marcha…
La cresta de Bèrnia es para los que buscan adrenalina. Una línea de roca afilada con subidas y bajadas que se presta para escalada. Solo recomendable con experiencia o guía.
Ecosistema vivo
La Sierra de Bèrnia está protegida por algo más que sus vistas. Es hogar de aves rapaces, zorros, tejones y una flora que se adapta a la roca y al viento. Caminas por naturaleza pura, no por decorado.